En el año 2015 se presentó la reedición del libro “Los Cultivos Tradicionales de la Isla de Lanzarote. Los Granos: Diversidad y Ecología” escrito por Jaime Gil González con la colaboración de Marta Peña Hernández, Raquel Niz Torres y Elsa Rodríguez Rodríguez con la contribución fotográfica de José Farray Barreto y bajo la coordinación de Mª Antonia Perera Betancort.

Este libro, que compartimos con las personas que usan esta web, está publicado por el Servicio de Patrimonio Histórico del Cabildo de Lanzarote.

La agricultura, hasta hace sólo unas décadas, marcaba el ritmo de vida de los isleños, definía las costumbres e incluso los tiempos para relacionarse entre ellos. Esta realidad conectada fuertemente con el medio, se fue perdiendo y la mayoría de las generaciones actuales ni siquiera la reconocen como parte de su cultura.

Precisamente, este libro trata de evitar que el conocimiento de los antiguos cultivos desaparezca y lucha por fortalecer la memoria agraria. Ahora que estamos viviendo un resurgir de la actividad económica del campo relacionado fundamentalmente con la enogastronomía, estos pequeños avances son muy significativos y hay que tratar de potenciarlos.

En palabras del autor: “Este es un libro sobre nuestra gente, aquí aparecen sus cultivos, sus campos, sus rutinas y sus trabajos, también el conocimiento sobre aquello que nos han legado: las semillas que los alimentaron, las tierras que labraron y sembraron y las estructuras que permitieron acoger el agua y la tierra.

Nuestra ignorancia de hoy y el mantenimiento de aquello que en una época llamamos progreso, condenan a la desaparición muchos aspectos de nuestro ayer. ¿A quién le importa que un puñado de arvejas se siembre o deje de sembrarse? ¿A quién le importa que una vía pase sobre un barranco atravesado por unos muros y tres higueras? A casi nadie.

Pero el muro no es un muro cualquiera, es un muro con una función, sostener tierra, mejor dicho, sostener la tierra que sostienen las tres higueras. Si no hubiera muro, la tierra que contiene hubiese llegado hasta el mar, y en el mar no se puede plantar una higuera. Se podría contar que el muro se levantó atravesando en el barranco una primera pila de piedras, que con la primera avenida del barranco empezó a aguantar tierra, apenas unos centímetros, que es probable que aquel que comenzó a atravesar el barranco nunca comiera de la higuera, y que quizás nunca pensó en hacerlo.

En cuanto a las arvejas, si observamos bien aquel puñado, encontraremos que las hay lisas y arrugadas, blancas, verdes, pequeñas y grandes, y si le preguntamos a Sr. Juan Guillén o a Sr. Marcial Robayna aprenderemos que cada una es diferente de las demás, que unas enfrutan luego y dan poca paja, que otras demoran más en envainar pero dan mucha paja, que unas vinieron de Venezuela y que otras son de los primitivos viejos.

Quizás ahora ya le importe a alguien el muro de piedra, las higueras y el puño de arvejas, y si no le importara a nadie, al menos conoceremos lo que no nos importa y no lo destruiremos simplemente por ignorancia“.

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Descárgate el libro en este enlace: Los Cultivos tradicionales en la isla de Lanzarote.

Noticia relacionada:  Presentación de la reedición digital ‘Los cultivos tradicionales de la Isla de Lanzarote’

 

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